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17 de junio de 2026Uno de los errores más frecuentes que cometen los propietarios con inquilino es creer que pueden acelerar un desalojo presionando directamente al arrendatario o, peor aún, intentando ocupar la vivienda nuevamente sin pasar por juzgado. La realidad legal es más compleja: la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) protege al inquilino con derechos que, si no se respetan, pueden alargar el proceso meses o incluso años.
El caso: un propietario de Marbella con inquilino de larga duración
Hace poco nos contactó un propietario de un apartamento en la zona de Nueva Andalucía, Marbella. Había heredado la vivienda años atrás y en ella vivía un inquilino desde hace más de una década. El propietario necesitaba vender urgentemente por motivos personales y pensó que sería rápido: «Llevo aquí años, ¿cuánto tardará un desalojo?».
Lo primero que descubrió fue que su inquilino tenía derecho a prórroga legal automática. Segundo, que no podía simplemente cambiar la cerradura ni cortar servicios. Tercero, que un procedimiento de desahucio en juzgado, incluso con causa clara (venta de la vivienda), requería:
- Notificación formal al inquilino con preaviso de 30 días.
- Presentación de demanda ante el juzgado de lo mercantil (o lo civil, según la jurisdicción).
- Celebración de vista oral donde ambas partes pueden alegar.
- Sentencia judicial.
- Plazo de ejecución de la sentencia (el inquilino puede pedir suspensión si acredita dificultades).
En la práctica, desde el primer paso hasta la llave en mano: entre 4 y 9 meses, a veces más si hay recursos o si el inquilino solicita suspensión cautelar.
Las barreras que encontró (y que tú probablemente también)
El propietario intentó primero un acuerdo directo: ofrecerle dinero al inquilino para que se fuera de forma amistosa. El inquilino no estaba interesado. Luego contrató a un abogado especialista en desahucios, que le confirmó lo anterior: el proceso sería largo.
Mientras tanto, el propietario seguía pagando gastos de comunidad, impuestos y seguros de una vivienda que no podía vender ni alquilar a otro. Además, temía que el inquilino, al saber que quería desalojarlo, pudiera dejar de pagar la renta (derecho de retención legal) o generar conflictos durante el proceso.
También surgió una pregunta incómoda: ¿y si vendo la vivienda con inquilino incluido? La respuesta es sí, pero el nuevo propietario heredaría el contrato de arrendamiento y todos sus derechos. Eso hace que la vivienda sea mucho menos atractiva para compradores particulares, y el descuento que tendrías que hacer sería considerable.
Cómo se resolvió: una compra directa sin esperar al desalojo
El propietario nos contactó cuando ya llevaba 3 meses en el proceso legal y veía que aún faltaban meses. Lo que hizo fue cambiar de estrategia: en lugar de esperar a desalojar y luego vender, vendió la vivienda directamente a un comprador que adquiere inmuebles con inquilino (o que está dispuesto a gestionar el desalojo después).
Esto le permitió:
- Cerrar la venta en pocas semanas, no meses.
- Dejar de pagar gastos de una vivienda que no era productiva.
- Evitar el estrés de un procedimiento judicial prolongado.
- Obtener liquidez inmediata, sin esperar a que el juzgado dictara sentencia.
El comprador (en este caso, Compramos tu Casa Rápido) asumió la responsabilidad de gestionar el desalojo o negociar con el inquilino después de la compra. El propietario quedó fuera del conflicto.
¿Qué aprendemos de esto?
Si tienes un piso con inquilino en Marbella y necesitas venderlo rápido, tienes dos caminos principales:
Camino 1: desalojo judicial primero, venta después. Es legal, pero largo. Esperas 6–9 meses (o más), sigues pagando gastos, y solo entonces puedes vender a un comprador tradicional. El riesgo es que el inquilino retrase el proceso o que los costes legales se acumulen.
Camino 2: venta directa con inquilino incluido. Un comprador profesional que entiende esta complejidad puede adquirir la vivienda tal como está, asumiendo la gestión del desalojo o negociando una salida con el inquilino. Tú cierras en semanas, no meses.
El error habitual es insistir en el Camino 1 pensando que es la única opción legal. No es así. Ambos son legales. La diferencia está en el tiempo, el coste emocional y el dinero que dejas de gastar en gastos de comunidad mientras esperas.
Una nota sobre la discreción
En Marbella, donde muchas propiedades son de inversión o están vinculadas a situaciones delicadas (divorcios, herencias, cambios de residencia), la confidencialidad es importante. Un proceso de desalojo público, con notificaciones judiciales y comparecencias, puede ser incómodo. Una venta directa y discreta es una alternativa que muchos propietarios valoran.
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